Al iniciar en el 2007 nuestro primer proyecto de implementación BASC, era frecuente encontrar la mayoría de las áreas de una empresa presentaban alguna resistencia para la adopción de estándares de seguridad, ya que consideraban que no eran fáciles de implementar o no entendían el beneficio de éstos.

Siete años después, luego de haber certificado más de 30 empresas a la fecha en diferentes sistemas de gestión de seguridad de la cadena logística (BASC, CTPAT, OEA, ISO28000), todavía encontramos esta misma percepción por parte de algunos ejecutivos, que todavía no han podido conciliar los requisitos de estos sistemas con la necesidad de invertir proactivamente en vez de hacerlo luego de la ocurrencia de un evento critico en sus instalaciones (de forma reactiva).

La implementación de un sistema de gestión de seguridad se orienta a garantizar que la empresa mantiene procesos de acuerdo a estándares internacionales, enfocados no a la calidad de los mismos sino a su seguridad. Aunque ambos sistemas son compatibles, tienen enfoques diferentes.

Los sistemas de gestión en seguridad (SGS) normalmente abarcan aspectos comunes con otros sistemas tales como: compromiso de la gerencia, política general y objetivos definidos, designación de un líder o representante, establecimiento de las funciones y responsabilidades de cada área, así como mecanismos de seguimiento y control tales como la comunicación, capacitación, monitoreo, auditoria y revisión por parte de la Dirección.

Los SGS cubren elementos específicos tales como la revisión de los asociados de negocios (clientes y proveedores), seguridad de la carga, seguridad del personal (tener personal confiable), seguridad física, seguridad de la información, controles de acceso, seguridad de los procesos y la identificación y reporte oportuno de incidentes sospechosos que puedan afectar la imagen e intereses de la empresa.

La adopción de un sistema de gestión de seguridad es todavía en nuestro país, un proyecto de tipo voluntario. No existe una ley, disposición o regulación que obligue a las empresas a asumir este tipo de compromiso y aplicar el mismo a sus procesos. A pesar de que hemos avanzado en cuanto a la aceptación de estos códigos (Ej. PBIP, a nivel de los Puertos/OACI a nivel de los aeropuertos), todavía la gran mayoría de empresas desconoce la existencia de estas normativas y como estas redundan en beneficio a la empresa.

Entre los beneficios podemos citar: Reducción de incidentes y novedades, reducción de reclamaciones al seguro, Control interno por los procesos de depuración al personal, asociados de negocios, manejo de incidentes ilícitos, fuertes procesos internos de documentación y reporte, detección oportuna de condiciones de inseguridad y la trazabilidad de un proceso a través de las diferentes contramedidas establecidas.

Un solo evento ilícito (Ej:Contrabando de carga) implica una pérdida inmediata derivado de sanciones, gastos de investigación, gastos legales, manejo de relaciones públicas, confiscación, perdida de la mercancía, costo de oportunidad y venta, así como la credibilidad de la empresa en el mercado. Imagínese su nombre o logo vinculado a un evento criminal o ilícito publicado en todos los medios de prensa, sin que posea mecanismos adecuados para demostrar que el mismo fue fortuito y que su empresa cumple la ley y tiene salvaguardas para esta y futuras ocurrencias. Los costos implícitos superan con creces la inversión que supone la implementación inicial de un SGS.

El contar con SGS es una estrategia financiera orientada a la prevención, donde el empresario es capaz de identificar los posibles riesgos que amenazan su operación y establecer criterios de protección que contribuyan a la seguridad de sus procesos, invirtiendo oportunamente y reduciendo costos mayores resultantes de ocurrencias negativas, a fin de permitir la continuidad de las operaciones y sus negocios.