Para cualquier empresa u organización realizar e implementar su programa de capacitaciones cada año representa uno de los objetivos más retadores en la gestión humana. Y BASC no es la excepción para esta realidad, vernos involucrados en el proceso de elaborar propuestas que van más allá de los requisitos de la norma y el estándar BASC, implica considerar diferentes factores orientados a responder las necesidades del mercado y circunstancias especiales en cada uno de los 13 países donde tenemos presencia.

Este programa debe ser integrable y adaptarse a los objetivos estratégicos de nuestros miembros certificados, y otras empresas que forman parte de la cadena de suministro del comercio internacional, que buscan no solamente asegurar la carga, sino también agregar valor a sus procedimientos, operaciones y toda actividad encaminada a la consecución de las metas establecidas.

Como base para la planificación de cualquier programa de entrenamientos toda organización debe tener en cuenta el perfil de sus colaboradores y competencias especializadas para desarrollar sus funciones eficientemente. La inversión en capital humano, y capacitación de sus colaboradores puede representar un amplio renglón en el presupuesto de una organización, sin embargo puede representar la diferencia entre ser competitivos y alcanzar los resultados esperados, Derek Curtis dice “Si cree que la educación es cara, calcule el costo de la ignorancia”.

En el comercio internacional, lo único constante es el cambio, por lo que requiere de una capacitación constante de sus actores y estrategias de mercado. Con la ratificación del Acuerdo de Facilitación del Comercio de la OMC, el pasado mes de Febrero 2017, las empresas están enfocando sus esfuerzos e integraciones al factor común de sus sistemas de gestión, la “Gestión de Riesgos” que implica promover una cultura basada en la identificación de oportunidades de mejora, mejor comunicación e integración interna y educación continua.

Para poner en contexto la magnitud de la propuesta formativa implementada, en los últimos 5 años hemos certificado la competencia de casi 700 auditores internos; implementado más de 50 formaciones en temas especializados y relacionados a la seguridad, comercio internacional, riesgos, continuidad de negocios, cadena de suministro, entre otros. Esto se refleja en más de 2,000 horas en capacitaciones, incluyendo charlas gratuitas de concientización y participación en foros internacionales.

Al pasar de los años las organizaciones ven cada vez más cerca la realidad de transformar esta inversión en educación como resultados tangibles en sus objetivos estratégicos. Sus colaboradores adquieren competencias para ser más proactivos, responder mejor ante los cambios, desempeño de sus actividades y asumir con mayor responsabilidad su rol dentro del sistema de gestión.

Para éste 2018 la World BASC Organization – WBO tiene pautado el lanzamiento de una nueva norma BASC V.5, que contempla como base el establecimiento de planes estratégicos basados en seguridad, facilitación y sistemas integrados que permitan con menos, lograr más. Entender las exigencias del mercado, nuestra posición en la cadena y oportunidades de mejora nos va a permitir mejorar en la dirección correcta, e invertir en los objetivos estratégicos adecuados. “Uno de los principales motivos del rezago latinoamericano, es que la mayor parte de la investigación en Latinoamérica está divorciada de las necesidades del mercado mundial”, como lo establece Andrés Oppenheimer en su libro ¡Basta de historias!

El valor agregado de la certificación BASC es lo que queremos mantener en las empresas, por lo que ésta nueva norma será más integrable y podrá adaptarse en diferentes niveles dependiendo el rol de las empresas que participan en la cadena de suministro.

Por Raldy Santos
Encargado de Capacitaciones
BASC Dominicana